

La bodega manchega Pago del Vicario, situada a nueve kilómetros de Ciudad Real y que comercializa sus vinos bajo la denominación Vino de la Tierra de Castilla, es un proyecto que, desde sus inicios en el año 1998, ha querido integrar una filosofía de elaboración de vino de pago con una oferta de calidad en enoturismo. Con una cuidadosa proyección en la plantaciones de viñedos, situados en las 240 has. de la finca junto al Guadiana y a los pies de los Montes de Toledo, un hotel y un restaurante, Pago del Vicario es una interesante bodega tanto en el mundo del enoturismo, como en la elaboración de vinos de calidad.
La bodega, que fue inaugurada en el año 2000, es fruto de la iniciativa de los hermanos Antonio e Ignacio Barco, procedentes de una familia de larga tradición vinícola como la de su padre, Dario Barco, propietario de una bodega en la localidad de Miguelturra hasta 1995. También, el nombre de la bodega hace referencia a un antiguo antepasado de la familia, gran amante del vino y de la viticultura, que fue vicario de la diócesis de Ciudad Real y defendió el concepto de vino de pago; una filosofía que mantiene esta bodega en la actualidad. El nombre de Pago del Vicario también proviene de la proximidad a la finca del embalse del Vicario, construido sobre el Guadiana, en cuya ribera crecen los viñedos de la bodega. El resultado es una insólita imagen de La Mancha, un rincón insperado y de gran belleza por la envergadura del Guadiana y el conjunto de bien cuidados viñedos, con las cercanas sierras en la retaguardia.
En la actualidad, el equipo de Pago del Vicario está formado por 58 profesionales del sector del vino, la restauración y el turismo entre los que destacan Susana López Mendiondo, enóloga de la bodega o Richard Smart como asesor externo en temas de viticultura. La envergadura del proyecto, que ha comenzado su expansión adquiriendo una bodega en El Bierzo y otra en la sierra de Fondón en Almería, hace que los responsables estimen una rentabilidad a muy largo plazo, aproximadamente 25 años.





